LOS PUENTES SOBRE EL RÍO GUADIANA:
DOS PUENTES DE MENOR IMPORTANCIA QUE AÚN PERMANECEN.
PUENTES SOBRE EL RÍO GUADIANA.
Desde la fundación de Medellín se construye un primer puente sobre el río Guadiana. Este puente romano, que ocuparía aproximadamente el lugar del actual puente (de época barroca) tendría una gran importancia y la conservaría durante los siglos siguientes.
A la importancia estratégica del puente se le sumaron, con el paso del tiempo, ventajas militares e incluso económicas como consecuencia de la percepción del derecho de pontazgo, a partir de la Edad Media y hasta el siglo XIX. Por eso, cuando el puente fue destruido por grandes avenidas del Guadiana inmediatamente se acomete su reconstrucción. Esto ocurrió, al menos en los siglos XVI y XVII.
EL PUENTE ROMANO SOBRE EL GUADIANA.
"El cuarto de los grandes puentes de la Lusitania era el de Metellinum, salvando el río Anas, a unos 50 km aguas arriba del puente de Emérita Agusta". (Fernández Casado: 1980)
"... Según se sale hoy de la villa por el puente labrado en el siglo XVII hállanse paralelos a él, a unos seis metros de distancia, al lado izquierdo los restos del antiguo, o sea, algunos de sus pilares, de hormigón y piedra medio destruidos, dos de ellos al comienzo, por la dicha parte y siete cerca de la orilla opuesta, mas otro de arranque a unos cuarenta metros. Estaba el puente en dirección S. a N. con pequeña inclinación hacia Occidente. Por este puente iba la vía romana, de la que según queda dicho se conservan restos a dos kilómetros. (R. Mélida, 1925).
García Bellido, (1953) supuso que el primer puente romano de Medellín debió de ser de barcas o de pilares de madera y que no debió de realizarse en piedra hasta que el proceso de pacificación fue general en Hispania. En cualquier caso la obra parece que coetánea o ligeramente posterior a la del puente de Mérida, tiempos de Augusto o de la dinastía Julia-Claudia.
En la actualidad se aprecian restos de un puente anterior al actual, de época barroca, que García Bellido (1953) y Fernández Casado (1980) consideran romanos. El puente constaría de 28 arcos de medio punto, tajamares apuntados y toda la obra forrada con piedra de sillería.
No obstante, Fernández Casado (1980) se extraña de que los restos observables pertenezcan a un puente romano, debido a su técnica constructiva: los sillares no presentan almohadillado y la argamasa del interior de los pilares sale al exterior y forma cuerpo con los propios sillares, aunque opina que pudo deberse a que el mortero utilizado fuera más líquido de lo habitual, llegando a penetrar por las juntas de los citados sillares.

Pilares de la margen derecha del Guadiana, junto al puente de época barroca, que para algunos autores, como Fernández Casado (1982) o García y Bellido (1953) pertenecen al antiguo puente romano.

Estribo y muros de acompañamiento del puente romano, situados en la margen izquierda del río, al lado del estribo del puente actual. Para Fernández Casado (1982) es el resto más significativo del puente romano, "en el cual se ha rebanado todo el arranque de la bóveda correspondiente, subsistiendo lo demás, pues sigue sirviendo como muro de contención para la cabeza de puente lado Medellín".
Varios autores, entre los que se encuentran Andrés Ordax, González Tojeiro, Mogollón Cano-Cortés y Navareño Mateos; 1985: 81), consideran que entre el puente romano y el actual se llegó a construir un puente renacentista, prácticamente de nueva fábrica. Los restos visibles actuales pudieran pertenecer a este puente renacentista.
En cualquier caso, para cada nueva construcción es lógico que se emplearan los restos del puente anterior como cantera, relabrando los sillares, ya que el espesor de los suyos es menor que el de los que han quedado en las ruinas. Este hecho explicaría el poco volumen de restos anteriores junto al puente actual. (Fernández Casado, 1982)

Otra vista del estribo y muros de acompañamiento del arranque del puente.
Al fondo la entrada a la Villa.
El puente está situado junto a una villa romana, sobre el arroyo del mismo nombre, entre Medellín y Yelbes, a unos cuatro kilómetros de la villa. Su técnica constructiva tiene una especial significación para G. Bustos (1987), porque "...representa a los de pronunciado lomo de asno y vano único, en este caso acompañado de otro de muy reducido tamaño".

Alzado del "puente de Cagánchez", camino de Yelbes.
De 56 varas castellanas de largo (46.8mts.) y de dos varas y media de ancho (2.09 mts.), este puente, por su fisonomía es, para Fernández Casado, de "filiación romana", por su construcción y por hallarse situado en la vía de Emerita a Medellín, su datación de la época del Imperio, aunque debió ser reconstruido posteriormente,
No obstante, el puente que todavía puede verse en pie -a tenor de las fuentes escritas- se comenzó a realizar como un puente nuevo (lo cual no quiere decir que no pudiera haber otro anterior) aprovechando las obras de construcción del puente renacentista sobre el Guadiana. En 1564 y en 1567 aún estaba sin losar por encima y sin pretiles.
En el Libro de Cuentas de la Construcción del Puente renacentista sobre el río Guadiana, existente en el Archivo Municipal de Medellín, se recoge una orden del visitador de la Mesta, dada el 5 de junio de 1564, por la que se manda acometer la obra del puente de Cagánchez, sin descuidar la construcción del puente sobre el río Guadiana.
"...Item porque en el exido de Martin Sancho está un arroyo que se llama Caganchas y en tiempo de ynvierno inpide el paso para la dicha puente [de Guadiana] mandaba y mandó que el dicho arroyo se haga una puente de piedra gazuda para el dicho paso que por relaçion del maestro de la puente mayor dize que no costará más hasta çien ducados".

Puente de filiación romana, típico del Imperio. Representa a los de pronunciado "lomo de asno" y vano único, en este caso acompañado de otro de muy reducido tamaño.
PUENTE MEDIEVAL SOBRE EL RÍO ORTIGAS. (Matarratas).
Cerca de Medellín, a poco más de un km de la villa, y a unos trescientos metros de la carretera de D. Benito, en el camino de "Santa Lucía o de D. Llorente", se encuentra un puente semienterrado, mutilado en su lado norte, sobre el río Ortigas. (Haba Quirós, 1998: 399)
Está situado, junto a lo que fue una villa romana y presenta un sólo ojo. Actualmente, el cauce del río discurre al lado norte del puente, debido a un moderno encauzamiento del río. El puente recibe coloquialmente el nombre de "Puente de Matarratas", por encontrarse junto al antiguo molino de ese mismo nombre, del que sólo hoy pueden apreciarse su cimentación y algunas piedras. Este molino era propiedad de los padres de Hernán Cortés.
Parece ser que no hubo aquí ningún puente anterior, a no ser de madera, y la decisión de erigir uno de piedra bien pudiera obedecer a la importancia que iba tomando las aldeas de D. Llorente y D. Benito, y el consecuente incremento de tráfico de personas y mercancías hasta estos lugares y Villanueva de la Serena.
La construcción del puente se inicia en 1559, tomando los fondos del presupuesto de la obra del puente renacentista sobre el Guadiana. En 1567 sólo le faltaba el losado y los pretiles.
"...Su merced del dicho señor presidente [de la Mesta] dijo que mandava y mandó que en el río de Hortiga camyno de don Benyto se hafa una puente de canterya de la traza y horden que mejor sea y a menos costas en la parte y lugar que más convengan al dicho camyno y a la firmeza della y sea a costa de la fabryca de la dicha puente principal del Guadiana atento la grande utilidad y provecho que esta villa y los lugares comarcanos y caminantes dellos resçiben... y que solían haber puente y por ser de madera se la llevó el río muchas veces..." Libro de Cuentas de Construcción del Puente